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¿Ha prohibido la Unión Europea las monedas virtuales en los videojuegos? Spoiler: no. Pero...

  • Foto del escritor: Natxo Armenter Usarraga
    Natxo Armenter Usarraga
  • 31 mar
  • 4 Min. de lectura

Hace un par de días, un muy buen amigo me hizo llegar una noticia cuyo titular me hizo saltar los ojos de las órbitas:


"Europa prohíbe las monedas virtuales en los videojuegos. La Unión Europea acaba de cambiar la industria del videojuego: se prohíbe el uso de monedas virtuales y se exige transparencia con el precio de los cosméticos."


Obviamente, no dudƩ en vender mis cookies (conscientemente, algo es algo) para ver exactamente quƩ habƭa pasado.


Según la noticia de SomosXbox (que os comparto al final), "la Unión Europea acaba de realizar un anuncio que cambiarÔ la industria del videojuego tal y como la conocemos, especialmente en lo que se refiere a transparencia. Se acaba de confirmar que estas prÔcticas de las monedas dejarÔn de poder aplicarse." Incluso habla de una supuesta nueva regulación que "prohíbe el uso de monedas virtuales para ocultar el valor real de los productos en juegos y obliga a que los precios se muestren en dinero real."


La noticia, ademƔs, comparte una serie de principios que consideran clave para proteger a los jugadores, como:


  • Transparencia en los precios: los usuarios deben conocer el valor real de los productos.

  • Evitar prĆ”cticas que oculten el coste de contenidos y servicios digitales, como el uso de monedas virtuales tipo PaVos de Fortnite o EA Points de EA Sports FC.


Hasta aquĆ­, todo suena muy bien. Y de hecho, estoy muy a favorĀ de lo que supuestamente propone la Unión Europea. Peeero… como siempre digo, lo primero que hay que hacer es contrastar la informaciónĀ con fuentes oficiales. No vaya a ser que acabemos liĆ”ndola comentando una noticia que no es del todo cierta.


AsĆ­ que me fui directamente a la publicación oficial de la Comisión EuropeaĀ (tambiĆ©n enlazada mĆ”s abajo) y… Āæsorpresa? Bueno, ya no tanto. Resulta que la noticia no era del todo precisa.


Para empezar, la Comisión Europea menciona acciones legales por parte de la propia comisión, la CPC y la Asociación de Consumidores de Suecia contra una empresa concreta: Star Stable Entertainment AB, propietaria del juego Star Stable Online. Según la Comisión, este juego infringe la legislación de protección al consumidor con prÔcticas como:


  • Uso de tĆ©cnicas de presión (por ejemplo, compras con lĆ­mite de tiempo).

  • Publicidad con llamamientos directos a menores.


La Comisión ha solicitado información a la empresa, que ahora tiene un mes para responder.


MÔs adelante, el comunicado sí menciona los principios clave que se citaban en la noticia de SomosXbox (transparencia, evitar monedas que oculten precios, etc.) y subraya la necesidad de seguir trabajando en un marco legal mÔs claro. ¿Cómo se llama ese marco? El Digital Fairness Act, un conjunto de regulaciones sobre entornos digitales que espera su presentación para mediados de 2026 (ojo: presentación, no entrada en vigor).


En resumen: la publicación oficial no menciona en ningún momento que haya una nueva regulación activa ni una prohibición. Como bien señalan otros medios como Xataka, esto no implica una obligación para ninguna compañía, ni mucho menos la prohibición del uso de monedas virtuales.


Lo que sí queda claro es que la Unión Europea ha mostrado con claridad cuÔl es su postura y hacia dónde quiere ir.


Entonces… Āæen quĆ© punto estamos?


  1. Por ahora, solo sabemos que la Comisión ha puesto el foco sobre este tema, que ha abierto investigación sobre una compaƱƭa concreta, y que recomienda a otras con prĆ”cticas similares que se adhieran voluntariamente a los principios propuestos.NO HAY REGULACIƓN NI PROHIBICIƓN ACTIVA.


  2. Parte de la prensa sigue a lo suyo. Importa mƔs el click que la verdad contrastada. Gracias a quienes hacƩis el esfuerzo de aclarar las cosas y ayudar al lector a entender mejor. El tiempo, como siempre, pone a cada uno en su lugar.


  3. ¿Y si la noticia fuera cierta en el futuro? Si el Digital Fairness Act se aprobara tal cual, ¿sería positivo para la industria del gaming en Europa? ¿Qué implicaciones tendría que la UE adoptara este tipo de medidas mientras otros bloques como América, Asia o Reino Unido siguen sin regularlo?


    1. ¿SeguirÔn las grandes compañías invirtiendo en servidores europeos si las condiciones se endurecen?

    2. ¿Seguiremos siendo un mercado atractivo para las próximas generaciones de jugadores?

    3. ¿Cómo afectaría esto a una industria que, hoy en día, se financia en gran parte a través de estos modelos?


    Son preguntas que, sinceramente, me generan muchas dudas. Tengo la sensación de que a veces tomamos decisiones importantes sin pensar del todo en las consecuencias, especialmente en el plano económico y de desarrollo a largo plazo.


    Como industria (y como sociedad), llevamos años hipotecando el valor cultural y creativo de los videojuegos a cambio de modelos de monetización agresivos que buscan rentabilidad inmediata. El resultado es una dependencia enorme de las microtransacciones, las monedas virtuales y otros sistemas que, aunque eficaces para sostener los ingresos, han diluido la percepción del videojuego como un producto con valor intrínseco.


    Si prohibimos estos modelos de golpe, sin una alternativa clara y sin entender el ecosistema en el que se sostienen, podríamos terminar dañando tanto a los estudios como a los jugadores. Las grandes compañías pueden adaptarse (o incluso migrar sus operaciones fuera de Europa), pero los pequeños estudios, que muchas veces ya estÔn al límite, no tienen ese margen. Y los usuarios, acostumbrados a cierto tipo de acceso y contenido, también pueden verse perjudicados si no se construye una transición justa y bien pensada.


Coincido en que hay que cambiar muchas cosas. El modelo actual necesita una transformación profunda, sí. Pero hacerlo a golpe de ley, sin una mirada estratégica ni soluciones equilibradas, no parece el camino mÔs sostenible.


Ni prohibir ni dejar hacer. Lo complejo merece soluciones complejas.


La industria del videojuego necesita regulación, sí, pero también entendimiento, escucha y voluntad de construir algo que funcione para todos: estudios, jugadores y sociedad.


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